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Durgā, la diosa invencible

  • hace 2 días
  • 2 Min. de lectura

Madre del universo, fuerza protectora y transformadora.


Poco después de la celebración del Día Internacional de la Mujer (8M), en el calendario hindú tiene lugar Navarātrī, un festival dedicado a la diosa Durgā, una de las figuras femeninas más importantes del hinduismo.


La palabra Navarātrī significa literalmente “nueve noches” (nava, nueve; rātrī, noche). Durante estos días, cada jornada se celebra una pūjā, una ceremonia de adoración dedicada a una de las nueve formas de Durgā, cada una con características y cualidades diferentes. Estas celebraciones son momentos de devoción y oración en los que se piden bendiciones, entre otras cosas, para avanzar en el camino espiritual.


Su nombre deriva de dur (dificultad) y gam (atravesar o superar), y puede interpretarse como “la invencible” o “aquella que supera los obstáculos”. Durgā es venerada como la madre del universo y como una fuerza capaz de actuar con determinación, claridad y protección ante las dificultades.


Durgā montada sobre un león.
Durgā montada sobre un león.


La simbología de la representación de Durgā


Las primeras referencias a Durgā aparecen en los textos védicos, como el Ṛgveda (siglos XV–XII a. C.) y el Atharvaveda (siglos XII–IX a. C.), pero el relato completo de la diosa se desarrolla más tarde, sobre todo en el Devī Māhātmya (siglos V–VI), que forma parte del Mārkaṇḍeya Purāṇa.


La forma en que Durgā es representada en el arte tradicional transmite muchos de los significados asociados a esta diosa. A menudo aparece con varios brazos, cada uno sosteniendo un arma diferente, todas ellas ofrecidas por distintos dioses y que simbolizan las diversas cualidades asociadas a esta deidad.


Durgā es representada montando un león o un tigre, animales asociados al coraje, la determinación y la confianza, derrotando al demonio Mahiṣāsura, lo que simboliza el triunfo de la conciencia y de la armonía sobre las fuerzas que generan confusión y desequilibrio.


En la tradición hindú existen también otras figuras femeninas de gran importancia (Mahādevī, Lakṣmī, Sarasvatī, Pārvatī…) que expresan diferentes aspectos de esta misma energía. Su presencia muestra la riqueza y la complejidad con la que la figura femenina es representada dentro de la tradición espiritual de la India.


Durgā con sus múltiples brazos empuñando las armas.
Durgā con sus múltiples brazos empuñando las armas.

Durgā i el camí del ioga


En el camino del yoga, las personas practicantes —yoginī y yogin— también piden bendiciones a Durgā para poder avanzar en su camino espiritual.


Los obstáculos que aparecen en los relatos mitológicos pueden entenderse como una representación de las dificultades que forman parte de cualquier proceso de transformación: la inercia, el miedo, la confusión o la falta de perseverancia.


La figura de Durgā recuerda, en este contexto, la fuerza interior que permite avanzar a pesar de las dificultades, sostener la práctica y continuar el camino con determinación.


De este modo, entendemos que la práctica del yoga no consiste únicamente en técnicas o posturas, sino también en un proceso de transformación interior que requiere constancia, claridad y dedicación.


Como madre del universo, Durgā simboliza la fuerza que protege y sostiene la vida, y nos guía cada día en nuestro camino del yoga.

 
 
 

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